Génova, 1950

Retrato de Rosina Mascotti Fotografía de Rosina Mascotti
Génova, “Albergo Nord”, 27/02

Indescriptible el dolor de alejarse de los vivos y de los muertos queridos, sólo las preocupaciones del inminente viaje, logran atemperar, en parte, la angustia del inmigrante. Ni bien llegamos a Génova encuentro los camarotes reservados por el Sr. Gabbino que he conocido a través de contacto por correspondencia. Algunos pasajeros me solicitan que los recomiende también a ellos.

Documento de Sociedad Dodero
Génova, “Albergo Nord”, 28/02

Hubiese sido una dura jornada hoy si el gentilísimo Sr. Gabbino no nos hubiese venido a buscar a las 8:30 horas. Él nos condujo a la “Sociedad Dodero” y después de pasar por el control de todos los pasaportes nos enviaron al Consulado para un nuevo control y trámites bastante complicados. Muchos pasajeros comentan que aún no comenzaron los trámites para embarcar… si supieran lo complicados que son desistirían de hacerlos… Carlo aún no fue confirmado, Papá sí, Imelda fue postergada para mañana. ¡Qué agotadoras estas jornadas! La bella Nave mientras tanto está allí, esperando en el puerto.

Pasaporte antiguo de Rosina Mascotti
Fotografía del barco SS Conte Biancamano
Retrato de Ugo Agostini
Génova, 01/03

Se presenta dura también esta jornada. Primero pasar por Sociedad Dodero para retirar los resultados de análisis de sangre y demás documentos. A las 8 horas ya me encuentro a las puertas de Dodero en Via Balbi. Entro rápidamente a las oficinas donde una gran cantidad de empleados solicitan a los pasajeros sus pasaportes pero durante la mañana se atiende sólo a quienes por razones de salud son enviados a nuevos controles a cargo de las autoridades de las Delegaciones. Debo regresar a las 18 horas.

Aprovechamos para visitar el puerto porque llega el buque SS Conte Biancamano. Luego vamos a localizar los baúles porque después de tanto gestionar se encuentran en la estación Santa Limbania. Afortunadamente los baúles están en orden. Fuimos con la Sra. Verancoi ella también es trentina.

Dos hermanos Agostini, me piden los ayude con los trámites y los derivo al Sr. Gabbino que muy amablemente se ocupa.

Boleto de cabinas del barco Corrientes
Génova, 02/03

Junto al Sr. Gabbino concurrimos a la estación marítima para pasar por los controles de Aduana y pagar el excedente de equipaje. Pienso que si se supiera que deben hacerse tantos trámites se renunciaría a viajar al extranjero.

Encuentro todo mi equipaje pero de pronto, dos horas de paro. Al reanudarse las actividades recibimos un trato severo de parte de las autoridades lo que genera una gran agitación en los pasajeros. Terminamos los trámites y mañana los equipajes pasarán a bordo del “Corrientes” que anclado en el puerto genera un clima de alegría.

Fue una jornada de viento, de solucionar problemas y de mucha ansiedad. En cambio papá sigue tranquilo, pasa los días visitando Iglesias y hoteles. Ayer por la mañana saliendo de misa pasó por el “Grande Otel Genova” y los mozos vestidos con frac le sirvieron el café y fueron muy gentiles. El pequeño siempre bien.

Génova, 03/03

El Sr. Gabbino a las ocho horas nos viene a buscar al hotel. El conserje lleva hasta la calle el equipaje, Carlo lo sigue. Frente al hotel nos sacamos una fotografía con nuestro acompañante.

Ya en la estación marítima pasamos otra aduana para el control de las valijas pero con la intermediación de Gabbino pasamos con sólo sellados. Me presentan a un funcionario que me entrega un paquete para la Sra. Damino. Un nuevo control del pasaporte y todo en orden. Ahora estamos delante del control de finanzas, siento un nudo en la garganta. -Coraje Sra. Aquí le entrego su pase. Gabbino me saluda detrás de las barandas. Adelina está allá… ¡QUÉ DOLOR DEJAR TODO Y A TODOS!

Otra fila entrega el pasaporte y un bono para la comida. Luego un camarero me acompaña al camarote que tiene seis lugares. Imelda no está conmigo. Nos acomodamos y luego vamos a comer. ¡QUÉ LUJO! PARECE UN GRAN HOTEL ¡ES BELLÍSIMA ESTA NAVE!

A las dos de la tarde oigo que me llaman, el Sr. Gabbino y el comisario de migraciones me preguntan si me encuentro bien. Me presentan al comisario del barco y pasamos a Imelda a mi camarote. Compartimos camarote con otras dos señoras del Veneto que son muy amables. Narciso encontró buena compañía.

¡QUÉ DURO ES DEJAR A NUESTRA GENTE!

Fotografía de grupo en el puerto de Génova
Génova, 04/03

Estamos aún en Génova, aparentemente la nave tiene alguna rotura. EL MAR ESTÁ CALMO, PERO EL CORAZÓN ESTÁ ENFERMO.

Posada en el puente observo cómo los marineros levantan las anclas y dos remolcadores llevan lentamente la nave a mar abierto.

TODOS SE MIRAN… UN SILENCIO MORTAL NOS RODEA… ¡DEJAMOS NUESTRA PATRIA! Sólo una mujer esboza una sonrisa.

Un aliscafo se acerca a la nave, los marineros lanzan una cuerda, desciende el piloto, saluda con un gesto de la mano.

NINGUNO SE ATREVE A INTERRUMPIR LA CONMOCIÓN QUE ES GENERAL…

Fotografía de estampillas antiguas
Fotografía de estampillas
Documento de Sociedad Dodero con los nombres de los pasajeros
Mar Tirreno, 05/03

Siempre como un espejo calmo este mar. Circunnavegando la costa de Italia alrededor de las catorce horas estamos en Nápoles.

Antes de llegar al puerto detienen la nave, sirven el desayuno. La nave retoma su curso y se detiene en el muelle del puerto de Nápoles.

Suben a bordo diarieros, carteros, vendedores de papeles, sobres, estampillas y postales. Compramos y rápidamente escribimos dos líneas. Está severamente prohibido descender del barco. Mil ocho (1008) pasajeros salen al mismo tiempo, se amontonan y se alborotan para escribir y enviar un mensaje. El personal alarmado es estricto en su guardia.

Nosotros resguardamos nuestras cosas. En nuestro camarote hay calma, estamos con dos señoras de Albano y otra del Veneto.

Terminada la escritura y envío de la correspondencia se retoma la navegación, ya es de noche. Yo me quedo en popa hasta las 23:30 el aire me hace bien. Quizás no sufra el mal del mar…

He encontrado buena compañía en dos jóvenes de Borgo Valsugana, también ellos van a Buenos Aires. Nosotros vamos a misa todos los días y recibimos la santa comunión, esta mañana estaba Agostini el amigo de Valsugana. Mi padre está tranquilo, también el pequeño come, juega y duerme sin problemas.

Nos siguen las aves de mar. De lejos se ven las alturas de la Isla de Cerdeña.

Atlántico, 06/03

Ya se divisa el Estrecho de Gibraltar. Todos en el camarote tienen esperanza de no sufrir “el mal de mar”. Pero de repente todos padecen el antipático malestar. Yo resisto. Pero la noche es dura, inmensamente oscura, muy fría y se debe abandonar la zona de popa. Los Doctores esperan que los pasajeros se alivien cuando el Piróscafo se detenga en Las Palmas.

Océano Atlántico, 07/03

Siempre lo mismo cielo y mar, mar y cielo… Sólo las gaviotas nos siguen por miles de kilómetros, son unas aves blancas con alas grises y azuladas, siempre hambrientas que viven de pececitos y de los restos de alimentos que se arrojan al mar.

Mi corazón es como un desierto…

¿Cuán extensa será esta distancia?

Este es el diario de viaje de mi abuela Rosina Mascotti, pero es la historia de miles de inmigrantes que abandonaron su tierra en situaciones adversas. Según los registros del Museo de la Inmigración el barco Corrientes IV arribó al puerto de Buenos Aires el 23 de marzo de 1950.

Y se abrió otro capitulo de esta historia...

En este viaje creció una relación entre Rosina y Ugo Agostini, uno de los hermanos que conoció en Génova.

Al llegar a Buenos Aires tomaron caminos diferentes. Junto a su hermano Alessio, Ugo se estableció en Buenos Aires y comenzó a trabajar en el Hotel Regis.

Retrato de Ugo Agostini Reverso del retrato, escrito dice 'A Rosina, colei che amo! Ugo. Corrientes, 22-3-50'

Rosina, junto a su padre Germano y su hermano Carlo viajaron a Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe, donde los esperaba Graziano Mascotti, otro de sus hermanos.

Familia de Rosina Mascotti

Mantuvieron una relación a distancia durante un tiempo hasta que el 9 de septiembre de 1952 se casaron. El 12 de marzo de 1954 tuvieron a su primer hijo Claudio Emilio Agostini.

Fotografía de Rosina y Claudio Fotografía de Ugo y Claudio

El 8 de febrero de 1956 nació su segunda hija, Rafaela María Agostini, la responsable de que este diario esté traducido del “nones” al español y quien guarda los recuerdos de la familia como lo que son: un tesoro.

Fotografía de Claudio y Rafaela Fotografía de Rosina, Ugo, Claudio y Rafaela Fotografía de Rosina, Ugo, Claudio y Rafaela